
- La vida universitaria implica desafíos emocionales y personales para los jóvenes. Acompañar con empatía, sin invadir su autonomía, puede marcar una gran diferencia en su bienestar y crecimiento.
La etapa universitaria es una de las más exigentes emocionalmente para los jóvenes. A las presiones académicas se suman desafíos personales, decisiones vocacionales y expectativas sociales que pueden generar altos niveles de ansiedad y estrés. De acuerdo con el Ministerio de Salud, los jóvenes entre 18 y 29 años son el grupo que más consultas realiza por salud mental a la Línea 113, con más de 12,000 llamadas solo entre enero y julio de este año, principalmente por problemas de ánimo y frustración. En ese contexto, el acompañamiento cercano de padres, madres o tutores puede convertirse en un factor decisivo para el bienestar integral de los estudiantes.
En respuesta a esta realidad, la Universidad Privada del Norte (UPN) organizó en Trujillo Reconectados, un congreso de liderazgo familiar que buscó generar un espacio de encuentro y aprendizaje. La charla principal estuvo a cargo de Ana Sayán, reconocida coach certificada, quien abordó los desafíos actuales en la crianza y cómo fortalecer la conexión entre padres e hijos. “Los jóvenes necesitan saber que tienen un hogar que los sostiene, no que los vigila. Cuando los padres acompañan con confianza y coherencia, sin imponer ni controlar, fortalecen la seguridad emocional de sus hijos. La confianza de los padres es, en realidad, la base sobre la que los jóvenes construyen su propio valor”, señaló.
La especialista también propuso algunas prácticas para alcanzar este propósito:
- Predicar con el ejemplo: los padres no siempre son escuchados, pero sí imitados. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es la mejor forma de educar.
- Confiar más, controlar menos: brindar libertad con acompañamiento es clave para que los jóvenes desarrollen autoconfianza y aprendan a tomar decisiones responsables.
- Construir desde el afecto: la cercanía emocional y las palabras de afirmación son el punto de partida para que los hijos sientan seguridad y autoestima.
- Escuchar antes de corregir: la influencia de los padres crece cuando se fomenta el diálogo, se evita el juicio y se prioriza la empatía.
- Fomentar espacios de reconciliación: perdonar, agradecer y reconocer fortalece los vínculos y permite recomenzar las relaciones familiares desde el respeto y el amor.
Estas recomendaciones buscan recordar que la familia sigue siendo la primera red de apoyo emocional, incluso en la etapa universitaria. Acompañar no es interferir, sino estar presentes con empatía, respeto y diálogo.
