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“Nunca es tarde para estudiar”: padre de tres hijos ganó Beca 18 y regresó a clases luego de 20 años

  • Samir Alzamora proviene de una de las comunidades afroperuanas más grandes del país, trabaja como operador de tractor, y ahora, con el apoyo del Pronabec, inició estudios de Mecánica Automotriz

Samir Alzamora Orozco, de 35 años, nació en Yapatera, una de las comunidades afroperuanas más grandes del país, ubicada en el distrito de Chulucanas, provincia de Morropón, en Piura. Siempre le gustó estudiar, pero al terminar la secundaria tuvo que trabajar para salir adelante. Luego de 20 años, decidió volver a las aulas para estudiar una carrera profesional y lo logró con apoyo de Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación.

Samir recuerda que terminó el colegio con buenas notas, pero a los 15 años tuvo que irse a Lima para trabajar en construcción y seguridad. “Luego regresé a Piura, siempre con la idea de que algún día iba a estudiar”, dice.

Los años pasaron. Formó una familia y tuvo tres hijos. Aprendió de manera autodidacta sobre maquinaria pesada y empezó a trabajar en ese rubro. Samir conocía bien sobre Beca 18, porque, como promotor de la cultura afroperuana, participaba en espacios juveniles donde también orientaba a jóvenes en su postulación a la beca, especialmente desde la convocatoria 2023.

Entonces decidió postular a este concurso, para estudiar Mecánica Automotriz en el Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial (Senati). ¿Qué lo motivó a dar ese paso después de tantos años? “Quería demostrarles a mis hijos que estudiar es el verdadero camino y que nunca es tarde para hacerlo. Siempre hay que seguir adelante, así tome el tiempo que tome”, afirma.

Cuando llegó la convocatoria 2025, alguien le hizo una pregunta directa: “¿Y tú por qué no postulas?”. La modalidad de Beca 18 para población afroperuana no tiene límite de edad para postular y cubre todos los costos académicos y no académicos, como pensiones de estudio, matrícula, alimentación, transporte, vivienda y otros.

El día del examen no fue fácil. “Señor, llame a su hijo, ya va a empezar”, “señor, ¿a dónde va?”, fueron frases que escuchó mientras hacía la cola. Pero no se desanimó. “A pesar de todo, obtuve uno de los mejores puntajes de mi comunidad, y me preparé solo con YouTube”, cuenta.

Samir estaba a una hora de terminar su jornada laboral como operador de tractor agrícola cuando se enteró de que había ganado esta beca. “Con emoción y alegría trabajé. Había conseguido algo que veía muy lejano”, comenta.

Aunque con la subvención de la beca ya no necesitaría trabajar, Samir debe ver por sus tres hijos. “Estoy enfocado en mis estudios y en mi trabajo, porque debo seguir apoyando a mi familia. Hago turnos nocturnos, pero eso no me va a detener. Voy a ser un profesional técnico y aportar a mi comunidad”, asegura. Actualmente cursa el tercer ciclo de Mecánica Automotriz con buen rendimiento académico.

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