
Después de ocho años, el sistema de iluminación del baipás del óvalo Grau se volvió a encender en su totalidad y sus piletas a funcionar, embelleciendo la zona. “Trujillo avanza”, dijo el alcalde Mario Reyna Rodríguez al verificar la operatividad de lo hecho por personal de Servicios Generales de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT).
Los trabajos de mantenimiento correctivo y de la infraestructura e iluminación y piletas permiten recuperar este espacio público en favor de las familias de la zona, las que ahora podrán con el reforzamiento del patrullaje preventivo podrán volver a pasear de día y por la noche, disfrutando su funcionalidad y áreas verdes con mayor seguridad.
En el óvalo Grau, su entorno y bajo los pasos a desnivel, las luces quemadas y escasa iluminación pública eran aprovechadas por gente de mal vivir o de algunos extranjeros para pernoctar e incluso para cometer actos delictivos.
El servicio de adecuación y acondicionamiento de infraestructura del óvalo y baipás incluyó el mantenimiento correctivo de 49 postes y bases de las luminarias, 2500 m2 de pintura en la parte inferior del paso a desnivel, pintado correctivo impermeabilizador en las piletas, mantenimiento correctivo de 300 metros de barandas de acero inoxidable y de dos astas para banderas.
También el mantenimiento de 13 bancas con estructura de madera y acero e instalación de una banca de madera con acero, instalación de 180 m de rejillas para drenaje, instalación de válvulas y boquillas para las piletas, instalación de 49 luminarias led tipo cisne y 139 tipo dicroicos direccionales para las piletas, cambio de 21 electrobombas (algunas sumergibles).
Igualmente, el mantenimiento correctivo y automatización de tableros eléctricos y nuevas llaves de automatización del sistema, instalación de 30 spotlight empotrados en el piso, mantenimiento de los pilotes de entrada a las piletas, mantenimiento de la iluminación del baipás y mantenimiento del sistema eléctrico del cuarto de bombas.
La Creación del intercambio vial de las avenidas América Sur, La Marina, Moche y la calle Manco Inca, en el óvalo Grau, permitió contar a Trujillo el año 2014 con su segundo baipás. El primero fue el de la avenida Mansiche, en intersección con Nicolás de Piérola. En ambos lugares había alta densidad de tránsito, lo que generaba caos en “horas punta”.
La obra demandó más de S/ 48 millones y en la avenida América Sur cuenta con dos pasos elevados en paralelo, cada paso a desnivel tiene una longitud de 425 metros, la superficie de rodadura es de asfalto en caliente, tiene veredas y fuentes de agua.
El puente vehicular, que tiene alto tránsito, tiene una resistencia de hasta 120 toneladas, lo que le permite soportar cualquier tipo de vehículo pesado. Cuenta, además, con una pileta principal con una longitud de 60 metros, con chorros y luces LED subacuáticas.