
El hundimiento de una parte del pavimento de la av. Juan Pablo II fue por obstrucción de la red de desagüe. Eso ocasionó el deterioro de dos pequeñas áreas de la pista y ya se adoptaron las medidas correctivas, dijo Danny Florián López, subgerente de Supervisión y Liquidación de obras de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT).
El atoro ocurrió entre dos buzones, a la altura de la urb. Covicorti, en la cuadra 9 de esta transitada vía que conecta al centro de Trujillo con el distrito de Víctor Larco.
Lo ocurrido quizá se debe a que algunos negocios acostumbran arrojar por las redes grasas, residuos diversos e incluso basura, lo que ocasiona que los colectores se saturen y que el agua aflore por conexiones domiciliarias.
“La obra tiene unos cinco meses de terminada, tiene garantía y se viene atendiendo lo ocurrido por parte de la empresa ejecutora y de la empresa de saneamiento Sedalib”, acotó el funcionario edil.
El daño en la red de alcantarillado obstruyó el paso de las aguas negras, ocasionando que filtren por las cajas y humedezcan las áreas contiguas, que es lo que finalmente llevó al deterioro del pavimento.
Las filtraciones han hecho que se traslade la humedad a la zona contigua. Incluso se puede observar que los jardines estaban húmedos. Eso ha generado el asentamiento. El agua lavó los materiales de soporte, debilitó la carpeta base del pavimento, generando la erosión, precisó.
El asfalto es permeable a largo plazo. Cuando el agua se estanca, filtra y rompe la cohesión del material base, ablandando el suelo, por lo que el asfalto superficial pierde soporte. Con el peso del tráfico pesado, se agrieta y se hunde, formando huecos.
Personal de Sedalib ya descolmató y limpio el área afectada y el contratista se ha comprometido a renovar las tres cajas o conexiones domiciliarias por donde afloró el atoro. Con eso el problema estaría solucionado, agregó el funcionario.
La zona afectada cuenta con mucho comercio y establecimientos de comida que podrían haber tenido responsabilidad en el colapsó de esta parte de las redes de saneamiento.
El agua es el principal enemigo de las pistas, tanto en asfalto como en concreto. El peligro radica en que el líquido penetra y debilita las bases estructurales (la tierra y grava del asfalto) y al soportar el paso de los vehículos cede generando baches o huecos.
En Trujillo, esto se agudiza por la falta de un sistema de drenaje pluvial, lo que provoca que las vías se deterioren tras cada temporada de lluvias, el parchado y repavimentado. Esto no se atendió debidamente después del Fenómeno de El Niño Costero (2017), donde hubo huaicos por el desborde de la quebrada San Idelfonso que pasaron por la ciudad, y del ciclón Yaku (2023).
