
- Pediatra de la Clínica San Pablo Trujillo explica qué observar y cómo las terapias tempranas mejoran la calidad de vida del niño.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del desarrollo que afecta la forma en que un niño se comunica, interactúa y comprende su entorno. Suele manifestarse incluso antes de los 2 años de vida y puede impactar el lenguaje, las habilidades sociales y el comportamiento, con distintos niveles en cada caso.
«Si un bebé no sonríe a los 6 meses, evita el contacto visual, no responde a su nombre al año o no balbucea, son señales que deben evaluarse de inmediato», explica el Dr. Guillermo Silva Santiesteban, pediatra de la Clínica San Pablo Trujillo.
¿Cómo identificar las señales de alerta?
El TEA no es una enfermedad, es una condición neurológica donde influye la genética. Según el especialista, a partir de los 12 meses se debe observar y atención a ciertas conductas:
- Falta de respuesta al ser llamado por su nombre, preferencia por jugar en solitario y retraso evidente en el balbuceo o lenguaje.
- Reacciones inusuales o intensas ante sonidos, sabores o la textura de los objetos.
- Ausencia de gestos comunes, como señalar objetos o falta de interés por interactuar con los demás.
- Aparición de movimientos repetitivos, apego extremo a las rutinas o frustración intensa ante cambios mínimos.
- Es vital prestar atención si el niño pierde habilidades ya adquiridas, como dejar de hablar o dejar de buscar contacto social.
¿En qué consiste el tratamiento?
Si bien el autismo no tiene cura, existen tratamientos que ayudan significativamente en el desarrollo del niño. Las terapias de lenguaje, ocupacional y conductual permiten fortalecer la comunicación, la autonomía y las habilidades sociales. En algunos casos, los especialistas pueden indicar medicamentos para manejar síntomas específicos, como irritabilidad, hiperactividad o dificultades de atención, dentro de un abordaje integral.
La Clínica San Pablo Trujillo cuenta con un servicio especializado de Pediatría y un staff multidisciplinario altamente capacitado para la evaluación y acompañamiento integral de niños con TEA y sus familias.