
- Especialista de la Clínica AUNA Trujillo advierte que la baja cultura de prevención y la falta de chequeos oportunos siguen siendo las principales causas de diagnósticos tardíos.
A pesar de ser una enfermedad prevenible, el cáncer de cuello uterino continúa cobrando la vida de miles de mujeres en el país. Según datos del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), cerca del 80 % de los casos que llegan a esta institución se detectan en etapas avanzadas, lo que reduce significativamente las probabilidades de curación.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de cuello uterino es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres a nivel mundial y, en el Perú, ocupa el segundo lugar. Asimismo, el Ministerio de Salud (Minsa) reporta que en el país se diagnostican más de 4,000 nuevos casos cada año y que entre cinco y seis mujeres fallecen diariamente por cánceres relacionados con el virus del papiloma humano (VPH).
En el marco del Mes de la Mujer y del Día Mundial del Cáncer de Cuello Uterino, que se conmemora cada 26 de marzo, el Dr. Roberto Rodríguez Fajardo, ginecólogo oncólogo de la Clínica AUNA Trujillo, hace un llamado a reforzar la prevención y promover los controles ginecológicos periódicos.
Una enfermedad prevenible
“El cáncer de cuello uterino se desarrolla de manera lenta y puede tardar entre 10 y 15 años en manifestarse. Este tiempo representa una oportunidad valiosa para detectarlo y tratarlo oportunamente”, señala el Dr. Rodríguez Fajardo.
La principal causa de esta enfermedad es la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH). Aunque alrededor del 90 % de las infecciones desaparecen de forma espontánea, en un pequeño porcentaje de casos el virus persiste y puede generar lesiones precancerosas que, sin control médico, evolucionan a cáncer.
Entre los signos de alerta en etapas avanzadas se encuentran el sangrado vaginal anormal, el flujo con mal olor y el dolor pélvico, síntomas que suelen aparecer cuando la enfermedad ya se encuentra en progresión.
Detección temprana: la clave para salvar vidas
Los especialistas enfatizan que la mejor estrategia para reducir la mortalidad es realizarse chequeos preventivos sin esperar la aparición de síntomas. Entre las principales pruebas de detección se encuentran:
- Inspección visual con ácido acético: un método sencillo y accesible.
- Examen de Papanicolaou: permite identificar células anormales.
- Test molecular de VPH, con una sensibilidad cercana al 95 %: para detectar la presencia del virus.
Si alguna de estas pruebas arroja un resultado positivo, se recomienda realizar una colposcopía y, de ser necesario, una biopsia para confirmar el diagnóstico y definir el tratamiento oportuno.
“La baja cultura de prevención y el acceso limitado a los servicios de salud siguen siendo las principales razones por las que muchas mujeres acuden a consulta en etapas avanzadas. Si los controles se realizaran de manera periódica, podríamos salvar miles de vidas cada año”, enfatiza el especialista.
Prevención integral desde AUNA Trujillo
El Dr. Rodríguez Fajardo señala que desde la Clínica AUNA Trujillo se vienen impulsando campañas de sensibilización orientadas a fomentar el autocuidado, la vacunación contra el VPH y la detección temprana.
“El cáncer de cuello uterino puede prevenirse y curarse si se detecta a tiempo. No esperar a tener síntomas y acudir a controles regulares puede marcar la diferencia en la salud y en la vida de las mujeres”, concluye.