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Joven peruana con síndrome de Down ganó una beca y ahora busca su primera oportunidad laboral

  • Lucía Jiménez logró acceder a la educación superior con una beca del Pronabec, pero aún enfrenta barreras para insertarse en el mundo laboral

Lucía Jiménez quiere trabajar en un salón de belleza. A sus 26 años, ese deseo se enfrenta a una barrera persistente: la falta de oportunidades. Desde que concluyó su formación técnica con la Beca Inclusión Técnica Productiva del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec), del Ministerio de Educación, pensó que algo podía cambiar. Pero la puerta donde espera aún no se abre.

Su historia refleja una realidad más amplia. En el Perú, 19 849 personas con síndrome de Down están registradas en el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad. Sin embargo, para muchas de ellas, el acceso a la educación y, sobre todo, al empleo sigue siendo limitado. Lucía ganó la beca del Pronabec y estudió el programa de Asistente administrativo y de servicios en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH). Para ella, esa experiencia marcó un antes y un después.

“Es algo muy grande que me pasó en la vida. Conocí a otras personas y también hice lindas amistades”, cuenta. En toda su historia de vida ella desarrolló diversas habilidades: desde la gimnasia rítmica hasta la repostería y la pintura. Hoy, su interés está en el maquillaje. Quiere trabajar en un salón de belleza, atender a personas, ayudarlas a verse y sentirse mejor.

Pero el siguiente paso no depende solo de ella. “Lo veo por mi experiencia, pero también porque converso con otras mamás. Con gran esfuerzo ganaron la beca para estudiar, ¿y ahora qué sigue? Porque Lucía quiere comprar cosas, como cualquier persona, y para conseguirlo quiere trabajar”, dice su madre, Carmen Lu.

Para Aurora del Pilar Sánchez, docente de la UPCH y quien fue su maestra durante la beca, el problema no está en las capacidades. “Sí tienen habilidades que pueden desarrollarse con una guía adecuada. Tenemos que creer en ellos y darles más oportunidades. Sí pueden estudiar, pero también debemos respetar su forma de aprender”, explica.

Entre 2018 y 2025, un total de 1347 personas con discapacidad accedieron a una beca del Pronabec. Sin embargo, el reto no termina en la formación. Pronabec cuenta con plataformas para que los becarios se enlacen al mundo laboral; pero, en general, las opciones para personas con discapacidad son más escasas.

“Las empresas no conocen sobre el síndrome de Down, ni cómo pueden aportar a sus procesos. Necesitamos más articulación entre la educación y el empleo, y también más difusión”, señala Patricia Andrade, coordinadora de Ciudadanía y Derechos de la Sociedad Peruana de Síndrome de Down.

Lucía sigue creando. Pinta cuadros que muestra con orgullo y forma parte de la historia que su hermana, Maly Jiménez, escribió en el libro “Mi vida con Lu”, donde ambas cuentan cómo es vivir con un cromosoma extra. Este 21 de marzo, en el Día Mundial del Síndrome de Down, se busca generar conciencia sobre la dignidad y las contribuciones de las personas con esta condición. Lucía, por lo pronto, sigue esperando una oportunidad. Quiere trabajar en un salón de belleza. Quiere, simplemente, hacer brillar a otros.

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