- Con apoyo de la Beca Continuidad del Pronabec, se convirtió en ingeniera y ahora trabaja en el registro de la flora y fauna.
- La becaria también recibió apoyo para formar parte de una red de científicos que capacitará a nuevos investigadores tropicales
En un mundo donde la ciencia y la conservación del medio ambiente son fundamentales para el futuro del planeta, las mujeres juegan un importante papel. Alejandra Herrera Albarrán lo sabe bien, es ingeniera ambiental y su pasión por la naturaleza la ha llevado a convertirse en una científica que lideró investigaciones en el corazón de la Estación Biológica del Manu, un centro de investigación y conservación ambiental ubicado en la Reserva Biológica del Manu, en Cusco.
Su padre, fotógrafo y periodista de naturaleza, fue su mayor influencia, pues su labor le permitió desde pequeña conocer más sobre las áreas protegidas del Perú. Sin embargo, su vida familiar se afectó con la pandemia, lo que puso en riesgo sus estudios universitarios. Fue entonces que decidió postular a Beca Continuidad del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación, que se convocó de forma extraordinaria. «Obtener la beca fue algo muy importante para mí, me permitió no solo continuar sino también terminar mis estudios de manera exitosa», dice la joven.
Tras egresar, Alejandra trabajó en espacios de alta diversidad biológica como la Estación Biológica del Manu, donde realizó investigaciones sobre la fauna entomológica y su funcionalidad en proyectos de restauración. Su trabajo se enfoca en la observación y el registro de la flora y fauna, aplicando metodologías de campo para generar datos clave en la toma de decisiones para la gestión ambiental.
“Estas dos últimas investigaciones que he realizado en el Manu han tenido como objetivo saber cómo el cambio climático está afectando a los insectos y cómo en el futuro se puede llegar a cambios más grandes, como su migración de sitios calientes a lugares más fríos donde antes no había estas especies, y cómo esta va a terminar afectando a las aves, a los mamíferos y a otras taxas distintas”, señala.
Para la joven científica, las mujeres investigadoras son de suma importancia para el país sobre todo en un contexto en que la minería y la tala están reduciendo la Amazonía. “Las mujeres en el mundo de la investigación son sumamente valiosas, somos personas que no solo tenemos intelecto y capacidad de poder lograr muchísimas cosas, sino que juntas podemos también hacer cosas mucho más grandes«, agrega.
Alejandra también fue una de las ganadoras de la Beca de Entrenamiento en Investigación en Botánica y Entomología otorgada por International Conservation Fund of Canadá (ICFC), que forma a grupos selectos de estudiantes latinoamericanos en un riguroso programa de campo que les permita obtener las competencias necesarias para construir una red de científicos que puedan guiar y capacitar a nuevos investigadores tropicales.
En la actualidad, la becaria lidera una investigación en la comunidad nativa Shipetiari, ubicada en la Reserva de Biósfera del Manu, para proteger la biodiversidad desde las comunidades locales. “Lo que estoy haciendo es observar y estudiar cómo los miembros de la comunidad nativa están revalorizando su bosque, alejándose de prácticas destructivas como la tala, con emprendimientos que aprovechan los recursos que le da su ecosistema”, puntualiza la joven investigadora, que aconseja a las mujeres que estudien ciencia y plasmen sus sueños.

