
El crecimiento económico en 21 departamentos abre espacio para ampliar el acceso a
liquidez y conectar más empresas regionales con capital, especialmente en sectores
como construcción, comercio, manufactura, agro y servicios.
Durante el primer semestre de 2026, el factoring se
consolidó como una de las principales alternativas de financiamiento empresarial, pues
las facturas negociables alcanzaron un monto de S/27,019 millones, 14.6% más que
en el mismo periodo del año anterior. Además, este mecanismo ya representa
alrededor del 24.2% del crédito empresarial y equivale aproximadamente al 4.4% del
PBI.
Sin embargo, el crecimiento continúa mostrando una fuerte concentración geográfica.
Lima reúne el 79.4% del monto total negociado, mientras que regiones claves de Perú
como Callao, Arequipa, La Libertad, Ica y Piura representan en conjunto apenas
15.2%.
Para ANKA SAFI, esta diferencia evidencia una de las mayores oportunidades para la
siguiente etapa en el desarrollo del mercado: acompañar con mayor profundidad el
crecimiento económico fuera de la capital.
Según el INEI, durante el primer trimestre de 2026 la actividad económica aumentó en
21 departamentos y doce de ellos crecieron por encima del promedio nacional de
3.5%. Cajamarca encabezó la expansión con 8.6%, seguida por Madre de Dios
(8.3%), Huánuco (7.4%), Tumbes (6.4%), Puno (6.0%), Apurímac (5.7%) y Junín
(5.6%), entre otras regiones. El crecimiento estuvo vinculado a actividades como
construcción, minería, agricultura, comercio, manufactura y transporte.
“El dinamismo genera una mayor necesidad de capital de trabajo. Una empresa que
consigue nuevos contratos incrementa sus ventas o amplía operaciones puede
enfrentar al mismo tiempo una presión creciente sobre su caja si debe esperar 60, 90
o más días para cobrar sus facturas. En ese escenario, el factoring permite convertir
cuentas por cobrar en liquidez y utilizar esos recursos para atender proveedores,
planillas, inventarios o nuevos pedidos”, mencionó Gonzalo Murguía Llosa, director de
inversiones de ANKA SAFI.
La oportunidad es particularmente relevante para las pequeñas empresas.
Actualmente, el 84.5% de las compañías que utilizan facturas negociables son MYPE,
equivalentes a más de 25 mil unidades de negocio. En sectores como construcción, la
participación de las MYPE alcanza 91.1%; en servicios, 88.5%; y en comercio, 77.4%.
Para ANKA SAFI, cerrar esta brecha requerirá avanzar en tres frentes: mayor
educación financiera para las empresas regionales, más digitalización para reducir las
barreras geográficas y una mayor conexión entre capital e iniciativas productivas fuera
de Lima.
A medida que la economía regional se diversifica, también crece la posibilidad de
estructurar portafolios con empresas de diferentes sectores y zonas del país. Esto
puede ampliar las alternativas disponibles para inversionistas y, al mismo tiempo,
canalizar más recursos hacia negocios que necesitan liquidez para seguir creciendo.
“El siguiente salto del factoring peruano no debería medirse únicamente en cuánto
aumenta el monto negociado. También deberíamos preguntarnos cuántas nuevas
empresas logramos incorporar fuera de Lima. Las regiones ya están creciendo, y
ahora el financiamiento debe aprender a acompañarlas”, finalizó Murguía.



