
● Pedro Arce, gerente general de Perupetro, señala que el potencial offshore del norte podría convertir a La Libertad en un nuevo eje energético del país.
En un contexto en el que el Perú mantiene una alta dependencia de la importación de hidrocarburos, la exploración offshore en el norte del país —especialmente frente a La Libertad— se posiciona como una alternativa estratégica para fortalecer la seguridad energética y avanzar hacia una mayor producción local.
“El desarrollo del potencial offshore nos permitirá incrementar reservas y, en consecuencia, reducir la dependencia de importaciones, además de diversificar nuestras fuentes de hidrocarburos”, señaló Pedro Arce, gerente general de Perupetro.
El proyecto en los lotes Z-61, Z-62 y Z-63 representa el ingreso del Perú a una nueva frontera exploratoria en aguas profundas, un hito para un país que históricamente ha operado en aguas someras, es decir, en zonas marinas de baja profundidad.
La iniciativa incluye la mayor adquisición sísmica 3D realizada en el territorio nacional y el potencial de perforación de múltiples pozos exploratorios, lo que podría derivar en producciones superiores a los 100 mil barriles diarios si los resultados son favorables.
“Estamos frente a la apertura del offshore moderno en el Perú. Este proyecto no es solo una apuesta exploratoria, sino la posibilidad de generar un cambio estructural en la industria y convertir a la cuenca Trujillo en un nuevo polo productivo”, añadió.
El norte del país viene concentrando el interés de empresas internacionales de primer nivel como Anadarko, Chevron, Westlawn y TotalEnergies, lo que anticipa una nueva ola exploratoria. Este dinamismo refuerza el posicionamiento del offshore como eje clave para reactivar el sector hidrocarburífero y atraer inversiones en cuencas aún poco exploradas.
Desde una perspectiva energética, el desarrollo offshore permitiría no solo ampliar la base de recursos, sino también reducir la vulnerabilidad del país frente a eventos externos y asegurar una producción sostenida en el tiempo. De confirmarse el potencial geológico mediante perforaciones posteriores a 2026, La Libertad podría consolidarse como un nodo estratégico en el mapa energético del Perú para las próximas décadas.