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Trujillo y el calzado: un motor económico con potencial para crecer más con inversión

  • El calzado es parte de la vida diaria: genera ingresos para familias enteras y sostiene a miles de pequeños talleres que trabajan desde muy temprano para abastecer el mercado.

En nuestra “Ciudad de la eterna primavera”, el calzado no es solo un producto de temporada. Es parte del movimiento cotidiano de Trujillo: talleres que encienden máquinas desde temprano, comerciantes que acomodan sandalias y zapatillas en vitrinas, y familias que viven de un negocio que se hereda y se sostiene con trabajo constante.

Ese dinamismo también se ve en los números. Según el Ministerio de la Producción, al 2023 La Libertad concentra el 27.8% de las empresas formales del rubro cuero y calzado a nivel nacional, posicionándose como la segunda región con mayor presencia empresarial en esta actividad. Pero no se trata solo de venta: detrás hay una cadena productiva activa que abarca la fabricación, el ensamblaje y el acabado del calzado, articulando talleres, proveedores y mano de obra especializada en distintos puntos de la región, y sosteniendo así una de sus principales fuentes de empleo y desarrollo.

“En la región, el calzado es parte de la vida diaria: genera ingresos para familias enteras y sostiene a miles de pequeños talleres que trabajan desde muy temprano para abastecer el mercado. Esa dinámica se refleja en las cifras: La Libertad concentra más del 25% de las empresas formales del rubro cuero y calzado. Sin embargo, para que este motor regional no se estanque, es importante que los empresarios locales puedan seguir invirtiendo y que nuevas inversiones privadas se sumen al sector, impulsando la modernización de la producción, diversificando la oferta y fortaleciendo la competitividad. Esto permitiría que más negocios crezcan y que más familias encuentren en esta industria una oportunidad sostenible”, señaló Germán Vega, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).

Situación de la producción de calzado nacional.

El informe deja un dato claro para el sector: entre enero y noviembre de 2024, la producción nacional de calzado cayó 19.2% frente al mismo periodo del año anterior. Aunque no se puede atribuir a una sola causa, sí refleja que la actividad en la industria viene perdiendo ritmo.

En este contexto, la inversión privada ayuda a entender qué necesita el sector para recuperar ritmo. Cuando una empresa logra vender más, genera mayores ingresos y eso le permite reinvertir en su propio negocio: comprar maquinaria, mejorar insumos o aumentar su producción. Ese es el corazón de la inversión privada y, cuando se sostiene en el tiempo, genera un círculo virtuoso: más ventas permiten más inversión, y más inversión mejora la productividad y abre nuevas oportunidades de crecimiento. Para que este proceso se active y se mantenga, es importante contar con condiciones que acompañen ese esfuerzo: reglas claras, un entorno estable y seguridad para operar, de modo que más emprendedores apuesten por hacer crecer sus negocios.

Sin esa posibilidad de invertir, muchos negocios siguen trabajando al día, con pocas opciones de crecer o competir en mejores condiciones.

“En regiones como La Libertad, donde la industria depende en gran medida de microempresas, el reto es mayor: muchos negocios operan con márgenes ajustados que apenas alcanzan para el día a día, lo que limita su capacidad de dar el siguiente paso. Sin embargo, ese salto es posible. Con un entorno más simple para operar y mayor seguridad para trabajar con tranquilidad, estos negocios pueden invertir en maquinaria, mejorar sus insumos y ampliar su producción. Así, pueden crecer, generar más empleo y competir en mejores condiciones”, finalizó Vega.

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